Voy a volver a vos. Sí, tengo mucho para decir al respecto.
viernes, 7 de enero de 2011
5/365
Logro sacar la foto el día en que debo. No logro subirla el día en que debo. Yo sé que tengo un problema con el deber, pero sospecho que también tengo un problema con las empresas titánicas.
martes, 4 de enero de 2011
4/365
Voy a retomar la novela de Victoria, la novela que no empezó. Voy a tomarla por las íes, pensó Ñ. La idea se la dio la caminata, el mover las piernas a la mañana, el moverse entre la gente, paso, interrupción, tropiezo, golpecito, cuerpo ajeno, límite y encuentro en el andén de Retiro. Es enero. Pensó en la marquesina que vendía Coca Cola, pensó si Victoria caminaría por el borde del andén, si repararía en las colillas de cigarrillo desparramadas entre las vías. Dudó del nombre. Victoria, con dos íes, ese nombre que después Daniela, con una i, le dijo que debería desaparecer, como si no hubieran hablado ya de desaparecidos, como si no hubieran usado ya consonantes de más para acompañarlos o diferenciarlos.
Es que retomar una novela es empezarla de nuevo. Las consonantes aportan el sentido. Las vocales están dadas por sentado. Retomar es, por decantación, el próximo paso, el de significar.
Idea: retomar, leer, escribir.
lunes, 3 de enero de 2011
3/365
two cups sugar one half pound butter five eggs one fourth cup molasses two cups sifted flour one half tsp baking soda one tsp cloves one tsp mace one tsp cinnamon one half tsp ground nutmeg one fourth to one half cup brandy one pound raisins two third pounds currants two third pound citrons
like a poem by emily dickinson
domingo, 2 de enero de 2011
1/365
El uno del tres seis cinco me agarró en la playa, el primero de enero. Me agarró entre otros números, pero los demás ya los olvidé (aunque recuerdo el siete catorce, al que hay que jugarle cien pesos). Por eso es bueno asociar números con otros números que, aunque son igual de arbitrarios, al menos son convenciones sociales: de ahí el primero de enero para empezar un proyecto que tiene tantos días como el año. Y entonces el primero de enero saqué muchas fotos y entre esas tantas fotos, después, el día dos, apareció la uno. En resumidas cuentas: el día uno saqué y después esperé; con impaciencia y un poco con miedo (porque ahora hay que sacar aunque sea una foto, la foto x de tres seis cinco), entonces, como decía, en el día dos, de los trescientos sesenta y cinco días del año y de los trescientos sesenta y cinco días del proyecto, subí la foto uno. Se llama foto-28.
viernes, 17 de diciembre de 2010
La foto salió movida - Londres 2010
La foto salió movida
Un cronopio va a abrir la puerta de calle, y al meter la mano en el bolsillo para sacar la llave lo que saca es una caja de fósforos, entonces este cronopio se aflige mucho y empieza a pensar que si en vez de la llave encuentra los fósforos, sería horrible que el mundo se hubiera desplazado de golpe, y a lo mejor si los fósforos están donde la llave, puede suceder que encuentre la billetera llena de fósforos, y la azucarera llena de dinero, y el piano lleno de azúcar, y la guía del teléfono llena de música, y el ropero lleno de abonados, y la cama llena de trajes, y los floreros llenos de sábanas, y los tranvías llenos de rosas, y los campos llenos de tranvías. Así es que este cronopio se aflige horriblemente y corre a mirarse al espejo, pero como el espejo esta algo ladeado lo que ve es el paragüero del zaguán, y sus presunciones se confirman y estalla en sollozos, cae de rodillas y junta sus manecitas no sabe para que. Los famas vecinos acuden a consolarlo, y también las esperanzas, pero pasan horas antes de que el cronopio salga de su desesperación y acepte una taza de té, que mira y examina mucho antes de beber, no vaya a pasar que en vez de una taza de té sea un hormiguero o un libro de Samuel Smiles.
La foto es copy de Alfredo Salgado.
El texto, de Julio Cortázar.
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