una madonna en Firenze
viernes, 24 de junio de 2011
lunes, 20 de junio de 2011
150/365
Hora dorada - Manarola - Cinque Terre:
El segundo día, fuimos a la cuarta de las cinco, Manarola. A la segunda, Vernazza, la conocimos primero y la llamamos casa; ahí comimos focaccia di recco de costa al mar. De Vernazza a Monterosso al Mare, caminamos un sendero irregular por la vera del mar de Liguria y llegamos a la más grande de las cinco. Día 1. Ayer. Resort con sabor a Casablanca.
Día 2, saqué esta foto, pero antes de la foto, fuimos primero a la tercera tierra. Hasta Corniglia, fuimos en el tren que atraviesa las montañas. El recorrido es circular: hay estación y después hay mar y después hay hueco oscuro y húmedo y después hay mar y después hay estación. Para llegar a la ciudad, subimos muchas escaleras y para llegar al mar, las bajamos enseguida. Nadamos desde el muelle hasta una roca; no abrimos los ojos, pero intuimos que entre los dedos que abrían el agua clara pasaban mil pececitos de colores; después nos sentamos en una roca, verdín, cangrejo y nosotros.
El camino de Corniglia a Maranola estaba cerrado. Desde ese camino, se tenía esta vista. Entramos a la cuarta tierra, Manarola, como bárbaros sigilosos a la hora de la siesta, por atrás, con la ciudad desprevenida y secando repasadores al sol. Bajamos la calle que da al muelle, sólo imaginando más mar y más agua clara y más pececitos y rocas donde descansar el nado y compartir asiento con la fauna, pero encontramos más cornisa y menos muelle. Parecía que el camino a Corniglia al final de cuentas no estaba cerrado (estaba cerrado, pero la testarudez del bárbaro sigiloso...), y desde la puntita más austral que alcanzamos a recorrer por ese camino cerrado, se asomó esto:
148/365
Esperanto en fase inicial.
De todos los tesoros urbanos posibles, un papelito escrito en francés, un papelito olvidado en una calle interna de Milán, revoloteando al ras del suelo, empujado por el viento, encajonado, en una plaza de cemento, como si fuera pluma. O cemento.
Mensaje en un papelito.
Habla de perlas.
147/365
En este punto, hay un cruce, un cierre de valijas. Hay un zig zag dentado que narra la historia como si se abriera en vez de cerrarse. Deíctico es el cruce, es el punto de vista, el despegue. El lado de acá es el presente, hoy. Para narrar, la distancia enuncio.
Hay un cruce de proyectos. En este punto, hay una pirámide, una triangulación. Hay un tránsito aéreo entre el 365 y las crónicas de Italia. Del lado de acá, la sillita histórica de la hermenéutica, donde me subo y miro, aunque en rigor, mejor habría sido subirse a la sillita histórica de la hermética, sobre todo teniendo en cuenta la lectura y el destino del viaje. Pero me voy del punto, y el punto es claro. Es punto cruz. Por eso, sea como fuere, la cosa empieza así:
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